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EEUU minimizó la "militarización" británica en Malvinas

El Departamento de Estado calificó de "normal" el despliegue naval del Reino Unido en la zona del Atlántico Sur y aseguró que no hay motivos para desconfiar de las explicaciones que dio su primer ministro, David Cameron. Consideró que las presencia militar en la zona es "la normal para esta época del año".

15.02.2012 09:00:00

Demandó varios días de presión periodística conocer su posición. Pero ayer el gobierno de Barack Obama terminó por admitir que "no le preocupa" la supuesta "militarización" del Atlántico Sur denunciada por la Argentina ante las Naciones Unidas la semana pasada.

Más aún, la administración demócrata dejó en claro que "no tiene razones para cuestionar" las explicaciones británicas respecto de que su presencia militar en la zona de Malvinas es "la normal para esta época del año".

La posición del Departamento de Estado se conoció ayer en la habitual rueda de prensa que ofrece la cartera y sugiere, de hecho, una toma de posición en favor de los argumentos

Parece, también, un revés para la aspiración del gobierno argentino de "involucrar más" a los Estados Unidos en el conflicto que se mantiene con Gran Bretaña por la posesión de las islas y en el que acaba de denunciar no sólo la "militarización", sino la presencia de tecnología "nuclear".

Como contrapeso a esa toma de posición, la Cancillería aceptaba ayer con bombos y platillos una incierta "oferta de mediación" de la Asamblea General de la ONU.

La definición del Departamento de Estado llegó luego de que dos intentos previos de obtener precisiones sobre la posición de Washington quedaran sin respuesta.

"La semana pasada preguntamos dos veces sobre esto y no hubo contestación. ¿La tienen hoy?", requirió un periodista norteamericano a la vocera de Hillary Clinton, Victoria Nuland. El planteo aludía a lo que ocurrió el jueves y viernes pasados, cuando no hubo respuesta para la inquietud que elevaron tanto periodistas argentinos como norteamericanos sobre la posición de Washington ante la denuncia de la presidenta Cristina Kirchner, ratificada ante la ONU por el canciller Héctor Timerman.

Fue entonces cuando Nuland terminó por admitir que para Washington "no hay motivo de preocupación" ante la supuesta militarización de la zona, denunciada por el gobierno argentino y que "no tiene motivos" para dudar de las explicaciones de Londres al respecto.

"Gran Bretaña nos ha dejado claro a nosotros y a los argentinos que su presencia naval en la zona es la normal y la esperable para esta época del año -dijo Nuland-. No tenemos razones para cuestionar eso."

La definición del Departamento de Estado se conoció apenas horas después de que, según se indicó a LA NACION, el presidente Barack Obama tuviera un contacto telefónico con el primer ministro británico, David Cameron. Pero no parece que Malvinas haya sido el tema. "Hablaron de Siria y de Afganistán", fue la explicación en fuentes de la Casa Blanca.

Con quien sí habló Cameron de Malvinas fue con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, según indicaron medios de ese país. Hablaron por teléfono y el eje central fue la disputa con la Argentina aunque no trascendieron detalles.

La "tranquilidad" que transmitió Estados Unidos puede poner un límite a las expectativas argentinas de que prospere la denuncia de "militarización" ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin apoyo de ese país y con la previsible renuencia del Reino Unido será más complicado que el tema se trate en ese órgano.

Lo de ayer parece el corolario de una serie de definiciones que se viene produciendo en la medida en que se incrementa la escalada verbal entre Londres y Buenos Aires.

Eso incluyó, días atrás, el "reconocimiento" que Washington hace "a la administración de facto" que Gran Bretaña ejerce sobre las islas desde 1982, sin que ello implique -dijo- toma de posición alguna sobre el conflicto por la soberanía. En paralelo a eso, la administración de Obama renovó sus llamados para que ambas partes alcanzaran una solución "por la vía del diálogo" para una cuestión que es "bilateral".

La toma de posición que ayer hizo la cartera de Clinton tiene como antecedente la reciente visita a Buenos Aires de una enviada de Obama.

Según precisó el Departamento de Estado, la secretaria adjunta para América latina, Roberta Jacobson, tenía, entre otros, el tema de Malvinas en su agenda con el canciller Héctor Timerman. Al informar sobre el encuentro, sin embargo, la cancillería argentina no hizo referencia alguna al respecto.

Poco antes de que, hace justo una semana, Jacobson pusiera pie en la Argentina, LA NACION se hizo eco de la intención del gobierno de Cristina Kirchner de "involucrar más" a los Estados Unidos en el conflicto.

Pero apenas trascendió aquí esa intención la administración de Obama tomó distancia con un nuevo llamado al diálogo entre partes y la advertencia de que se trata de una "cuestión bilateral que tiene que ser solucionada entre las partes".

También en aquella ocasión fue ante preguntas de periodistas argentinos que el Departamento de Estado dejó en claro que la cuestión por las islas "es un asunto bilateral" que tiene que ser solucionado directamente entre la Argentina y el Reino Unido.

La Argentina aceptó una gestión de la ONU

A través de una carta enviada ayer al presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), Nassir Abdulaziz Al-Nasser, el canciller Héctor Timerman informó que el gobierno argentino aceptó oficialmente su "buena disposición" para intentar coordinar una solución pacífica en el conflicto por las Malvinas. Timerman dijo que la Argentina "acepta las iniciativas y sugerencias" que pudiera hacer el presidente de la Asamblea General para contribuir a la solución de la controversia y le pidió transmitir "esta disposición del gobierno argentino al Reino Unido".

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Comentarios de los lectores (1)

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hugo  15-02-2012 | 16:44


¿Alguien podía esperar otra posición de los EEUU?. La base militar en Malvinas y la presencia de navíos de guerra, que incluyen un submarino nuclear, equipados con armamento estratégico (nuclear), podrán tener la bandera inglesa, pero son de la OTAN. Al igual que el petróleo, las proteínas y otras riquezas del mar austral, y especialmente la proyección y derechos a reclamos de soberanía sobre la Antártida. Si a ello agregamos el valor estratégico de control sobre las comunicaciones bioceánicas y las rutas marítimas de todo el Atlántico Sur, podremos entender el por qué en la Carta de Portugal (Constitución de la Comunidad Europea) se consideran a esas Islas y las demás, como territorios marítimos (extra continentales) de la Comunidad Europea.
Si se le siguen otorgando la posibilidad de continuar depredando nuestras riquezas en el mismo Territorio Continental, como los minerales (todas las mineras tienen intervención de capitales británicos), el gas y el petróleo, el comercio exterior, el transporte, puertos, bancos y financieras, etc., de los cuales obtienen ingentes beneficios que giran a sus casas matrices (nosotros con nuestros recursos financiamos las armas con las que nos amenazan), nada se logrará. Y el gobierno (y la oposición) no están dispuestos a hacerlo. Lo demás es todo bla, bla.

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