La titular de la Casa de la Moneda, Katya Daura, quiere darle a la papelera vinculada a Amado Boudou la impresión de al menos 700 millones de billetes. Se trata de un negocio de unos 50 millones de dólares. El problema es que el contrato tendría sobreprecios de un 45 por ciento y la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, rechaza las presiones del bouduista Benigno Vélez para firmar.
La Politica Online | 12.02.2012 11:20:00
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Jorge 19-02-2012 | 23:28
Marcelo, mas de un millon es licitacion publññica
Cholo 19-02-2012 | 23:27
Beto, vos tus jefes y la corrupcion deben ser borrados de la politiuca Argentina, y deben ir presos. Salame. Mientras tus jefes se enriquecen vos soss una lakra a sueldo, `por eñl pancho y la koka defendes a los korruptos y a quienes se afanan tus impuestos
Beto 18-02-2012 | 11:42
QUIEN LE VENDIO LA INFORMACION A LAPOLITICAONLINE. ACASO FUERON LOS DIARIOS CLARIN Y LA NACION. ESTOS MEDIOS YA TIENEN QUE SER BORRADOS DEL MAPA ARGENTINO. NO PUEDE SER, QUE ESTOS MAFIOSOS SE APROPIARON DE PAPEL PRENSA Y SIGAN EN ACTIVIDAD EN NUESTRO PAÍS, YO DIRIA, QUE SE PONGA TRAS LA REJAS A ESTOS MENESTEROSOS. Y LES CLAUSUREN ESTOS ENTES DIFAMATORIOS.
Marcelo 14-02-2012 | 13:23
Existe un reglamento de Contrataciones en el estado q se encuentra en el decreto 436/2000, y en el cual se deja mas que claro q para ser proovedor del estado en sumas superiorres a los 50.000 pesos ( este es el caso) tendran que contar con un certificado Fiscal que emite la AFIP, y q se entrega a los oferenetes que no cuenten con deuda alguna con el estado y si Cicone, tiene un quiebra, no se lo vana poder entregar, por lo tanto por mas que Daura quiera y Boudu sugiera, no se puede contratar.
Ciccone también quiso imprimir las boletas de Cristina
El monotributista Alejandro Vandenbroele, dueño de Ciccone Calcográfica, acusado por su ex pareja de ser “testaferro de Amado Boudou”, demostró ni bien llegó a su nueva empresa que efectivamente tenía vínculos estrechos con el Gobierno. Pasó a controlar la imprenta privada más importante del país en julio del 2011, y a la pocos días consiguió un negocio multimillonario con el oficialismo: fue él quien imprimió las boletas que el Frente para la Victoria usó para las primarias, realizadas en agosto de ese mismo año. El FPV pagó más de 15 millones de pesos por el trabajo, revela una nota de Clarín.
Vandenbroele, director de The Old Fund, sociedad que maneja Ciccone Calcográfica, dijo en al menos tres reuniones que él venía “de la mano del Gobierno ”, y explicó de manera explícita, textual, que su vínculo con el Estado “es Boudou”.
Los trabajadores de Ciccone se convencieron de inmediato de que Vandenbroele era “el Gobierno”. Apenas desembarcó en la empresa le pidió a los técnicos que inspeccionen la maquinaria: avisó que imprimirían las boletas del Frente para la Victoria.
Faltaba menos de un mes para las primarias. Era un trabajo contrarreloj. En pocos días debían imprimir 70 millones de boletas.
La copiadora que hace ese trabajo es una off set de siete colores.
La de Ciccone no servía : no le daba el ancho de bobina para imprimir los 6 cuerpos que tenían las papeletas del FPV. Vandenbroele buscó entonces alternativas.
Y tercerizó el servicio. Imprimió las boletas en la imprenta Poligráfica del Plata. La operación fue confirmada por fuentes empresarias que pidieron reserva de su nombre.
Las boletas finalmente salieron a tiempo después de algunos problemas iniciales.
Las primeras pruebas de impresión alteraron los nervios de la Casa Rosada . El azul del fondo era más tenue que el correcto, pero si se lo subía de tonalidad el rostro de la presidenta Cristina Kirchner mutaba entonces a un rojizo muy llamativo, así como si la piel estuviera demasiado tostada por el sol.
Clarín pudo saber que gente de Ciccone consultó a la Casa Rosada para ver cómo se podía seguir adelante. La instrucción que bajó desde el Gobierno fue, palabras más, palabras menos, la siguiente: “Que la cara de la Presidenta salga lo mejor posible ”.
Según pudo averiguar este diario, uno de los empleados de Ciccone involucrados en esta operatoria fue el vicepresidente de la compañía, Máximo Lanusse, ex gerente del Banco Macro, de Jorge Brito. Lanusse fue quien consiguió un crédito de esa entidad para que Ciccone pueda arreglar las máquinas que imprimen papel moneda , sobre todo dos, una llamada “Súper Orloff” y la “Super Simultan”.
Ocurre que desde que llegó a la empresa, Vandenbroele prometió que “imprimiría papel moneda”. Incluso puso un plazo frente a quienes le preguntaron cuándo: “Después de las elecciones”.
Vandenbroele declaró ante la AFIP ser monotributista con ganancias de hasta 15 mil pesos por año. Para levantar la quiebra de Ciccone hizo pagos por más de $2 millones.