Sábado, 19 de Mayo de 2012 | 4:05 hs.
Buenos Aires   T: 13 °C
H: 94%
FACEBOOKTWITTERRSS

Una pelea con Techint, traba el estratégico gasoducto del NEA

El gobierno quería iniciar antes de las elecciones la muy demorada obra del Gasoducto del Noreste (GNEA), una obra clave para la región. Sin embargo, Techint que desde el inicio estuvo detrás de este negocio de más de u$s 6.000 millones, además de hacer la obra quiere quedarse con la exclusividad en la provisión de los caños, y traba el avance del proyecto.

La Politica Online  |  06.09.2011 18:03:00

Una pelea con Techint, traba el estratégico gasoducto del NEA

El dueño de Techint, Paolo Rocca, en una reciente reunión de la UIA.

Ver más imágenes

El Gobierno quería lanzar antes de octubre la construcción del gasoducto del noreste (GNEA), uno de los megaproyectos que seguramente marcará el pulso del área energética durante los próximos años y que el kirchnerismo viene anunciando desde el inicio del gobierno de Néstor Kirchner, cuando el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, oficiaba de lobbysta de las iniciativas del grupo de Paolo Rocca.

La iniciativa tiene importancia estratégica porque permitirá abastecer de gas natural a más de 3,5 millones de habitantes, llevando gas natural a las provincias de Salta, Formosa, Chaco, Misiones y Corrientes, beneficiando a la población que depende de las costosas garrafas; además de sentar las bases energéticas para la radicación de industrias.

La obra demandará una inversión superior a los u$s 6.100 millones y es acaso uno d elos negocios más importantes de la Argentina. Sin embargo, una puja silenciosa con el grupo Techint, que apunta a quedarse con la provisión total de los caños de la obra demora la adjudicación, según confirmaron a LPO desde Enarsa, que tiene a su cargo la licitación del proyecto.

Es que la empresa estatal de energía dividió al trayecto troncal del GNEA en tres tramos de 400 Km de extensión para aventar las sospechas de que se trata de un “traje a medida” de Techint, como ocurrió durante la gestión de Lavagna cuando incluso se intentó aprobar una ley que otorgaba al grupo además de la obra de manera directa, multimillonarios beneficios fiscales.

El nuevo pliego licitatorio establece que los adjudicatarios no podrán construir más de un segmento, “a fin de favorecer la participación de más empresas nacionales”. Sin embargo, nada se explicita sobre la provisión de las cañerías, que sí podría ser monopolizada por un solo jugador. A esa faena apunta Techint.

Las presiones de Techint

“El grupo quiere quedarse con el abastecimiento de los caños, pero aún no está claro que disponga de la producción suficiente para cubrir las necesidades del proyecto”, indicó el directivo de Enarsa, que prefirió la confidencialidad. “Desde Techint nos comentaron que existe la posibilidad de utilizar una unidad de producción que hoy está fuera de servicio para fabricar los tubos. Pero no está claro que pueda garantizarse la cantidad de acero necesaria para ponerla en actividad”, advirtieron.

Por eso, desde Enarsa ya mantuvieron contactos con proveedores de China e India interesados en quedarse con una porción del proyecto. “El precio que ofrecen es competitivo, y garantizar la disponibilidad en tiempo y forma”, indicaron desde la empresa, que pugna, también, por reducir el costo total de la obra, que será financiada en su gran mayoría por fondos públicos.

Por otro lado, al núcleo duro del kirchnerismo no le cae en gracia otorgarle la concesión de una obra millonaria –se estima que el trayecto troncal demandará una inversión de u$s 2.000 millones- al grupo liderado por Paolo Rocca, con quien el Gobierno mantuvo un fuerte enfrentamiento político y judicial tras la negativa de la empresa a aceptar el desembarco de un director del Estado –en representación de la Anses- en Siderar. Finalmente, en julio se aprobó el pliego de Axel Kiciloff –militante de La Cámpora y número 2 de Aerolíneas Argentinas- al directorio de la acerera, pero la relación no termina de componerse.

Con ese mar de fondo, en el Ministerio de Planificación, a cargo Julio De Vido, quien verdaderamente decidirá la suerte del GNEA, ordenaron la postergación de la licitación hasta después de octubre. Ya con la reelección de Cristina Fernández de Kirchner consolidada, se aprovechará ese capital político para negociar con Techint. “Lo más probable es que la obra termine en mano del grupo (que controla uno de los principales holdings fabricantes de tubos de acero sin costura del planeta), pero a cambio, se buscará un respaldo político de la empresa para la próxima gestión de Gobierno”, confió un empresario cercano a Enarsa.

Los otros jugadores

Según datos del Enargas, el ente regulador del gas, la instalación del GNEA tendrá un costo de u$s 6.186 millones, e involucrará el tendido de 1.448 kilómetros (Km) de gasoductos troncales, 2.683 Km de gasoductos de derivación, 15.000 Km de redes de distribución, ocho plantas compresoras y 165 plantas reguladoras.

Desde Enarsa aseguraron que la oferta financiera de los interesados tendrá su propio peso específico dentro de la licitación, que sólo convocó a compañías locales.

“Buscamos que participen sólo constructoras nacionales”, explicaron. “Cada empresa pudo ofrecer financiar una parte del proyecto, y eso será ponderado a la hora de analizar las propuestas. El resto del dinero lo pondrá el Estado”, precisaron desde la empresa.

Según pudo averiguar LPO, entre las compañías que pugnan por quedarse con la obra figuran Techint, Isolux, Iecsa, Bertua (que instaló el gasoducto Juan Azurduy, que conecta con Bolivia, inaugurado en mayo de este año), Cartellone y Contreras Hermanos. “Estamos terminando de evaluar las ofertas del Sobre A, que contienen las propuestas técnicas de cada oferente, y en breve pasaremos al Sobre B, de las ofrecimientos económico-financieros”, indicaron desde Enarsa.

El trayecto troncal del GNEA se dividirá en tres fases, cuyas cañerías tendrá un diámetro de 24 pulgadas. Los tubos de derivación y distribución tendrán un espesor menor, de 12, 8 y 6 pulgadas. El anhelo del Gobierno es constatar un avance significativo, cercano al 50% del tramo troncal para fines de 2012 o principios de 2013.

Deje su comentario

Por favor, ingrese el siguiente código y luego haga click en botón de envío. Gracias.

Comentarios de los lectores (1)

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Ariel  06-09-2011 | 18:49

LAVAGNA = DUHALDE = TECHINT = PESIFICIACION = VATICANO.



Estas lacras, son los que tienen POSTRADO AL PAIS, por meros intereses corporativos.

1 - 1 de 1 comentarios

Una deuda histórica

El tendido del GNEA apunta a reparar una deuda histórica: el suministro del gas natural en las provincias más pobres del país. No es casual que sean los distritos del Noreste, los únicos que no cuentan con el abastecimiento del fluido por redes, los que tienen menor PBI por habitante.

Chaco cierra el ranking con poco menos de 2.000 dólares por individuo, e inmediatamente le siguen Formosa (2.800), Santiago del Estero (3.000) y Misiones (3.700), según cálculos de la consultora Abeceb en base a datos de 2009.

El producto conjunto de las cuatro provincias del NEA –más Santiago del Estero- representa apenas la mitad del PBI per cápita de la Ciudad de Buenos Aires (23.300) y un tercio de los números de Santa Cruz, que encabeza la nómina nacional con u$s 30.400 por habitante.

Marginados históricamente del suministro por redes de gas natural, el insumo clave en la mayoría de las cadenas de valor de los sectores industriales, las industrias del NEA reemplazan el fluido a través del consumo de Gas Licuado de Petróleo (GLP), fundamentalmente butano y propano. Pero su precio es mucho más caro –hasta seis veces más- y vuelve antieconómico la mayoría de los negocios energético-dependientes.

Peor es la escena para los usuarios domiciliarios. Paradojas de la política kirchnerista, que congeló las tarifas de gas y electricidad a los valores post-devaluación, un consumidor de Buenos Aires que se abastece desde la red de Metrogas, que en el período mayo-junio demandó alrededor de 300 metros cúbicos –la demanda estacional promedio de una familia tipo-, pagó una factura de alrededor de $ 200. Se vio beneficiado de los subsidios al consumo gasífero implementados por el Gobierno, que favorecen especialmente a los usuarios de Capital Federal y Gran Buenos Aires (reciben casi 50 centavos por cada peso que subsidia el Estado).

Por el mismo consumo de 300 m3 en el bimestre, pero de GLP, un usuario del NEA abonaría casi 500 pesos. El precio de la garrafa de 10 kilogramos de butano –cargada con el equivalente a 11 m3 de gas natural- está fijado en $ 16 por el Gobierno nacional, que subsidia a los fraccionadores de GLP para que el valor final del cilindro no aumente.